Fukushima Forward El parque eólico flotante más grande del mundo es el símbolo de su reconstrucción luego de la tragedia nuclear. Parte II

Según la empresa Fuji Keizai de Tokyo, especializada en estudios de mercado, el mercado mundial de la generación eólica marina, que en 2011 se valoraba en 386,400 millones de yenes, se ampliará hasta superar los 4.34 billones de yenes en 2020 y se prevé que para 2030 siga existiendo una demanda por valor cercano a los 3.08 billones. Actualmente, el Reino Unido se sitúa a la cabeza de la aerogeneración marina en Europa, con la expectativa de sustituir de esta manera el petróleo del Mar del Norte que ya empieza a escasear.

En 2007, el gobierno británico hizo público un plan de desarrollo de este tipo de energía que apuntaba a alcanzar los 33,000 megavatios en 2020. Se espera que para ese año, se hayan instalado 7,000 generadores que proveerán al Reino Unido de una tercera parte de su consumo de electricidad.

El 4 de julio de 2013, el primer ministro David Cameron inauguró formalmente el parque eólico marino London Array a 20 kilómetros de la costa sudoriental de Inglaterra, con 175 generadores cimentados de 3.6 megavatios, palas de 60 metros de longitud y diámetro de 120 metros que generan una potencia máxima de 630 megavatios. En conjunto, produce tanta energía como un reactor nuclear, lo que hace de este parque eólico uno de los mayores del mundo en funcionamiento. Actualmente provee de electricidad a 500,000 hogares británicos. La empresa probatoria experimental que se lleva a cabo en el mar de Fukushima, es un proyecto de estado, a través del Ministerio de Economía, Comercio e Industria, que tomando a esta prefectura como vanguardia simbólica de las energías renovables, aspira a colocar la tecnología de generación eólica marina sobre estructuras flotantes en el liderazgo mundial. 11 compañías tecnológicas e instituciones japonesas, participantes de primer orden en áreas como aerogeneradores, estructuras flotantes o aceros, encabezadas por Marubeni como empresa integradora, han conformado un sólido consorcio para lograr este objetivo, con un plan de trabajo dividido en dos etapas y una inversión total de 18,800 millones de yenes.

Los integrantes del consorcio son: Marubeni, Mitsubishi Corp., Mitsubishi Heavy Industries, Japan Marine United Corp., Mitsui Engineering & Shipbuilding, Nippon Steel & Sumitomo Metal Corp., Hitachi, Furukawa Electric, Shimizu Corp. y Mizuho Information & Research Institute, con la participación de la Universidad de Tokyo. El profesor Ishihara Takeshi, quien trabaja como asesor técnico en el consorcio, ha dicho “Antes del accidente, lo más difícil fue convencer a las empresas. También costó mucho trabajo conseguir que el gobierno de Japón aportase fondos. Aunque se tenga una excelente tecnología recién desarrollada, es muy difícil pasar a la fase de experimentación, porque lleva mucho tiempo y cuesta mucho dinero, pero sólo tras superar esa barrera es posible hacer algo de utilidad a la sociedad, que tenga un efecto económico”. Y agregó “En este caso, la fuerza motriz que echó abajo esa barrera fue la reconstrucción de Fukushima.

photo